Mundial 2026: Proyección de derrama económica en sedes norteamericanas

Por Juan Pablo Ojeda
El impacto económico estimado del Mundial de la FIFA 2026 asciende a los 5 mil millones de dólares para las 16 ciudades anfitrionas distribuidas en Estados Unidos, México y Canadá. Este análisis, realizado por consultoras independientes, contempla un incremento en el Producto Interno Bruto (PIB) regional derivado de la inversión privada y pública en infraestructura deportiva, hotelera y de transporte urbano necesaria para el evento.
La derrama económica se desglosa en tres ejes fundamentales: gasto directo de los asistentes, inversión en adecuación de estadios y el impulso a la industria de servicios. Se proyecta la llegada de aproximadamente 6 millones de visitantes internacionales, cuya estancia promedio será de 12 días, generando una demanda sin precedentes en el sector hotelero y de restauración en las ciudades sedes.
A nivel de infraestructura, la inversión conjunta supera los 2.5 mil millones de dólares, destinados principalmente a la modernización de recintos deportivos y a la expansión de nodos de transporte multimodal. En México, el Estadio Azteca y el Estadio Akron concentran la mayor parte de las obras civiles, orientadas a cumplir con las especificaciones técnicas exigidas por la FIFA para la inauguración y partidos de eliminación.
En cuanto al empleo, se estima la creación de 40,000 puestos de trabajo temporales y permanentes asociados directamente a la organización del torneo. Este crecimiento en la oferta laboral abarca desde servicios de seguridad privada y logística hasta personal especializado en hospitalidad y gestión de eventos masivos durante los meses previos y durante el desarrollo del campeonato.
El sector comercial también anticipa un incremento del 15% en el consumo privado durante el periodo del torneo, apoyado por campañas de patrocinio global y local. La venta de artículos deportivos, electrónicos y servicios de telecomunicaciones representan los subsectores con mayor tasa de crecimiento proyectada para el tercer trimestre de 2026.
La captación de divisas internacionales será un componente crítico para los bancos centrales de los tres países anfitriones. La inyección de capital extranjero compensará parcialmente los costos operativos de seguridad y mantenimiento urbano, manteniendo el equilibrio presupuestario de las administraciones locales encargadas de la logística operativa del torneo.
Finalmente, el efecto multiplicador de la derrama económica se extenderá hasta 2027, considerando el impacto promocional del evento para el turismo de negocios. Las inversiones en imagen urbana y conectividad digital, diseñadas para el Mundial, quedarán como capital activo para las ciudades, facilitando la atracción de futuros eventos internacionales de gran escala.